En la puerta de tu hogar
Por ella accedemos a nuestro hogar, es el lugar donde ingresan las bendiciones.
Oracion en la puerta de entrada. Deuteronomio 28:1-6
»Si de veras obedeces al Señor tu Dios, y pones en práctica todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra.
Además, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán por haber obedecido al Señor tu Dios.
Serás bendito en la ciudad y en el campo.
Serán benditos tus hijos y tus cosechas, y las crías de tus vacas, de tus ovejas y de todos tus animales.
Serán benditos tu cesta y el lugar donde amasas la harina, y tú serás bendito en todo lo que hagas. Amen.
En la cocina o despensa:
Despensa. Salmos 23:1-6
El Señor es mi pastor;
nada me falta.
En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré. Amen.
En tu habitacion, el lugar donde duermes, cuando descansamos necesitamos proteccion y ayuda para que nuestro cuerpo descanse y nuestra alma tome fuerzas
Oracion en tu habitacion
Salmos 4:1-8
Del maestro de coro, con instrumentos de cuerda. Salmo de David.
Dios y defensor mío ¡contéstame cuando te llame! Tú, que en mi angustia me diste alivio,
¡ten compasión de mí y escucha mi oración!
Ustedes, que se creen grandes señores, ¿hasta cuándo ofenderán mi honor?, ¿hasta cuándo desearán y buscarán lo que no tiene sentido, lo que sólo es falsedad?
Sepan que el Señor prefiere al hombre que le es fiel; sepan que el Señor me escucha cuando lo llamo.
¡Tiemblen y no pequen más!
Ya acostados, y en silencio, examinen su propia conciencia; ofrezcan sacrificios sinceros y confíen en el Señor.
Muchos dicen: «¿Quién nos mostrará la dicha?»
¡Señor, míranos con buenos ojos!
Tu has puesto en mi corazón más alegría
que en quienes tienen trigo y vino en abundancia.
Yo me acuesto tranquilo y me duermo en seguida,
pues tú, Señor, me haces vivir confiado. Amen. Amen. Ame
