Hay momentos en los que el mundo parece necesitar una luz más grande que nunca. Una luz que atraviese las fronteras, que llegue a los hogares, que entre en los corazones cansados y que recuerde al ser humano algo que jamás debería olvidar: Todos somos parte de una misma vida. Bajo la radiante presencia del Arcángel Uriel y del Rayo Oro-Rubí, elevamos hoy una oración por la humanidad. No pedimos...

