Dulcísima Virgen María de la Merced, querida Madre, abogada mía, guárdame bajo tu manto y ampárame, líbrame de todo mal sácame de la aflicción que me aqueja. Encanto de mi corazón, embeleso delicioso de mi alma; yo no tengo otra esperanza, después de Jesucristo, que Tu, Virgen Santísima de la Meced. ¡Oh! Tú que eres el gran auxilio de los afligidos, que sabes ayudar amorosamente a los que...
