Pido al Padre coraje para yo también manifestar con humilde seguridad, en presencia de mis enemigos, esa palabra tan temida por ellos. Que sea contra los espíritus del mal, mi grito de guerra, así como también fue el tuyo. El sólo bastará para aniquilar todo su poderío. Bajo tu vigilante mirada y secundada por tus inspiraciones, opondré al mismo Dios a cada tentador. Cuando sea atacado, o...

