La amatista se trata de un cuarzo purpura empapada de la magia antigua. Los antiguos celtas la mojaban con saliva y la frotaban sobre los granos o problemas cutáneos para curarlos. En épocas greco-romanas, los anillos de amatista engarzados en bronce se usaban como amuletos contra el mal y las copas mágicas esculpidas en este material desterraban el dolor y el mal de todos los que bebían en ellas...

