El Arcángel Rafael, venerado tanto en la tradición cristiana como en la judía, es reconocido por su rol de ángel sanador y protector. Se le atribuye la capacidad de sanar dolencias de todo tipo, abarcando no solo el plano físico sino también el mental y espiritual. Su influencia curativa se extiende a todas las formas de sufrimiento y desequilibrio, incluyendo enfermedades, angustias emocionales...

