Bendita y Santa María, Virgen de Fátima, con renovada gratitud por tu presencia materna, unimos nuestras voces a aquellas de todas las generaciones que te han llamado Bendita. Celebramos en ti la gran obra de Dios, que no se cansa de inclinarse con misericordia sobre la humanidad, afligida por el mal, herida del pecado, para curarla y salvarla. Recibe con bondad de madre...

