¡Oh gloriosa santa Marta, afortunada y dichosa! hospedadora de Nuestro Señor, amparo y socorro de pobres, esperanza de los que sufren por amor, consuelo y descanso de atribulados y enfermos, vencedora del dragón infernal, nuestro enemigo, modelo y protectora maternal de todos nosotros. Vos que fuisteis tantas veces bendecida por Jesús dignaos escuchar y recoger estas súplicas y alabanzas...

